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Lunes 01. 07. 19

Acuerdo de libre comercio Mercosur-Unión Europea

Se ha firmado el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Se trata de una noticia histórica porque la Argentina (en gran parte también Brasil) ha sido un país con poca propensión histórica a la apertura, lo que la ha llevado a no aprovechar oportunidades de inserción internacional que hubiesen generado mejores y mayores procesos de inversión, comercio, competencia, sofisticación de la producción, generación de empleo calificado, mayores exportaciones e importaciones y, en general, progreso económico. 

La institucionalización de la apertura a través de acuerdos internacionales permite eliminar barreras que afectan el comercio, promover condiciones para una competencia justa, incrementar flujos de inversión, proporcionar una protección efectiva a los derechos de propiedad intelectual, estimular en sectores competitivos la producción nacional, mejorar la productividad sistémica, fomentar la cooperación entre países amigos o generar procesos adecuados de soluciones de controversias. 

Los “TLC” en general son acuerdos comerciales vinculantes que suscriben dos o más países para la concesión de profundas preferencias arancelarias mutuas y la reducción de barreras no arancelarias al comercio de bienes y servicios, y que pueden incorporar además otros aspectos relacionados como propiedad intelectual, inversiones, políticas de competencia, servicios financieros, telecomunicaciones, comercio electrónico, asuntos laborales, disposiciones medioambientales y mecanismos de defensa comercial y de solución de controversias (otra vía, menos ambiciosa porque solo reduce límites arancelarios de modo parcial y en ciertos rubros puntuales y no avanza hacia la conformación de un auténtico mercado integrado, son los llamados acuerdos de preferencias arancelarias).

 Llama la atención que Argentina cuenta, hasta la celebración de este pacto, con apenas 13 países/mercados socios comerciales en el mundo (ahora tendrá -con la entrada en vigor de este acuerdo - más de 40-) con los que accede gracias a de acuerdos de apertura comercial recíproca. 

 

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea genera un hito en nuestros movimientos institucionales internacionales pero, sin embargo, no debería hacernos renunciar a la generación de mejores vinculaciones institucionales con otros mercados (como la Alianza del Pacífico, o ciertos atractivos países asiáticos). Se trata de cambiar una actitud, no de sumar un socio. 

Lo que se sabe del acuerdo

   Específicamente, y para constatar la relevancia del pacto, puede decirse que en los contenidos del acuerdo y por lo que ha sabido hasta ahora (mucho de lo firmado no se ha hecho público), se prevé que se eliminan 91% de los aranceles que Mercosur impone hasta hoy a productos europeos (equivalen hoy a 40.000 millones de euros de exportaciones europeas al año, según ha dicho la UE). La UE, mientras, elimina 92% de sus aranceles a productos provenientes del Mercosur. 

   Los aranceles de la UE a productos del Mercosur se reducirán casi inmediatamente. En el caso de productos industriales del Mercosur se reducirán a 0% los aranceles de ingreso en la Unión Europea para el 80% de los mismos. 

   Aunque algunos otros productos dependerán de cuotas dentro de las cuales se bajará el arancel, y fuera de ellas se mantendrá el arancel actual, como en el caso de la carne, que reducirá aranceles en cuotas de 99.000 toneladas anuales (bajará hasta 7,5%); aunque fuera de este cupo por separado se reducirá a 0% el arancel a pagar para el ingreso de la carne de Cuota Hilton (hoy pagan 20% y Argentina exporta hoy 29.500 toneladas en esa cuota). 

   Mientras, para la carne aviar habrá una cuota de 180.000 toneladas que llegará a arancel de ingreso 0% en cinco años. Y, por su parte, para la miel se estableció una cuota de 45.000 toneladas sin arancel y para el arroz 60.000 toneladas. 

   Los productos de la pesca tendrán una reducción progresiva entre 4 y 10 años para la reducción de la tarifa de entrada en la UE, al igual que para hortalizas, frutas cítricas, frutas finas, harinas de maíz, aceites vegetales y biodiesel. Mientras, habrá gradualidad en la reducción de aranceles en el Mercosur para productos europeos. 

   Así, las importaciones de bienes industriales tendrán un plazo de hasta 15% años para la reducción (según qué producto), como el caso que prevé plazos de 10 a 15 años (gradualidad, con 7 años iniciales de gracia) para reducir los aranceles en el Mercosur a los automotores provenientes de Europa (aranceles que son del 35% de valor del producto hoy); así como se reducirán progresivamente (no automáticamente) los aranceles a piezas de autos (que hoy oscilan entre el 14% a 18%), a los equipos industriales (que van desde el 14% al 20% en la actualidad), a los químicos (hoy, hasta 18%), a los vestidos y el calzado (hasta 35%) y a los productor farmacéuticos (hasta 15%). 

   A la vez se eliminarán progresivamente los aranceles a las importaciones de vino desde Europa (hoy pagan arancel de 27%), chocolate (hoy pagan 20%), whisky y otras bebidas espirituosas (hoy pagan entre 20 y 35%), así como a las galletitas (16 a 18% hasta hoy), los duraznos en lata (hasta hoy 35%), y las gaseosas (del 29 al 35% hasta hoy). 

   También se reducirán en plazos los aranceles a los lácteos (especialmente los quesos, que hoy pagan 28%) pero para cuotas de cantidades determinadas, fuera de las cuales seguirán pagando arancel de ingreso. Otras medidas que se han conocido se refieren a las denominaciones de origen. Mercosur accede a respetar 357 denominaciones de origen europeas (por ejemplo el queso manchego, el vino rioja, el champagne o el jamón de Parma) y Europa deberá hacer lo mismo con muchas del Mercosur (como cachaza brasileña o vinos de Mendoza). 

   El acuerdo permite el uso de salvaguardas (que son restricciones a importaciones que las partes podrán imponer excepcionalmente en caso de que produzcan aumentos sustanciales e inesperados de importaciones que provoquen daños a sectores productivos). 

   A la vez, el Mercosur abrirá sus mercados de obras públicas a empresas europeas (se trata de empresas que pueden concurrir a una licitación para obras públicas, que competirán en igualdad de condiciones con las locales). Y también se admitirá por parte del Mercosur la vigencia de las normas de seguridad alimentarias europeas que deberán ser respetadas en las ventas a aquel mercado. 

   Por su lado, el acuerdo expresa que las partes respetarán los derechos laborales según los estándares de la OIT, así como la libertad de asociación sindical de los trabajadores y la eliminación del trabajo forzado y el infantil. En una relevante parte del compromiso reciproco se prevé que los derechos de propiedad intelectual son reconocidos y respetados y en ellos los secretos comerciales, así como las normas sobre copyright. 

   También las partes se comprometen a eliminar barreras al comercio electrónico entre ellas. Y se prevé que las partes acudirán a estándares internacionales para mejorar regulaciones y normas técnicas (se prevé que se respetarán los europeos en el acceso a ese mercado), También se acuerda que se preverá un mecanismos de resolución de controversias (justo, eficiente y efectivo) que incluirá paneles y audiencias públicas y publicación de las decisiones.

 

Fuente: PLANM