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Viernes 25. 10. 19

Evo se enfrenta a una creciente presión tras la confirmación de su triunfo electoral

Cuatro países, entre ellos la Argentina y EE.UU., advirtieron que "solo reconocerán resultados que reflejen realmente la voluntad de los bolivianos"; escrutado el 99,99%, el presidente evita el ballottage.

La Paz.- Bolivia quedó sumida en la incertidumbre luego de que el presidente Evo Morales volviera a proclamar su triunfo en primera vuelta (ya con el 99,99% de las actas computadas). En tanto, la oposición presentó una alianza multipartidaria que reclamó el ballottage y llamó a la movilización permanente, y varios países, incluidos la Argentina y Estados Unidos, amenazaron con reconocer "solo los resultados que reflejen realmente la voluntad de los bolivianos".

La advertencia regional llegó a través de un comunicado de la diplomacia de Colombia, confirmada a LA NACION por la cancillería argentina, en el que añadió a los gobiernos de la Argentina, Brasil y Estados Unidos. "Estamos profundamente preocupados por las anomalías en el proceso de escrutinio en Bolivia. Urgimos a las autoridades electorales bolivianas a trabajar con la Misión de Observación Electoral [MOE] de la Organización de los Estados Americanos [OEA] para garantizar un escrutinio transparente y creíble. En el caso que la MOE no esté en condiciones de verificar los resultados de la primera vuelta, llamamos al gobierno de Bolivia a restaurar la credibilidad de su sistema electoral a través de la convocatoria a una segunda vuelta electoral, que sea libre, justa y transparente, entre los dos candidatos más votados", señaló la nota.

En un escrutinio que la oposición rechaza como fraudulento, escrutado anoche el 99,99%, Evo se imponía en primera vuelta con 10,56 puntos de diferencia: 47,07% contra 36,51% del candidato de centroizquierda Carlos Mesa. Para que haya segunda vuelta la diferencia debería haber sido inferior a 10 puntos, según la ley electoral.

De todas formas, el Tribunal Electoral ya anunció que el 3 de noviembre será necesario realizar una nueva votación en cinco mesas del departamento (provincia) de la región amazónica del Beni por irregularidades, lo que demoraría aún más el resultado final de los comicios.

Frente a las denuncias de fraude en el escrutinio de la votación del domingo, tanto la OEA como la Unión Europea (UE) le advirtieron al gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) que se arriesga al aislamiento internacional si no accede a realizar una segunda vuelta. En su comunicado, la UE le recordó a Evo que es su "socia principal", pero que esa cooperación "se basa en valores democráticos compartidos, que deben ser respetados en todo momento", según el texto difundido por el Servicio Europeo de Acción Exterior.

Las calles de esta capital fueron terreno dominado por los manifestantes opositores, especialmente jóvenes universitarios, a quienes Evo había chicaneado por la mañana al decir que salían a marchar "por platita y por notita", en referencia a que, según su versión, a los participantes de las marchas les ponían mejores notas en los exámenes.

"Eso es imposible. El presidente jamás pisó una universidad así que desconoce cómo funciona el sistema universitario", dijo a LA NACION Waldo Choque, estudiante de la Universidad San Andrés, que llevaba un cartel escrito a mano que decía. "Ni por nota ni por platita. Mi voto se respeta".

La multitudinaria marcha, a la que también se sumó la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve), se concentró inicialmente en la céntrica Plaza San Francisco para dirigirse a la Plaza Abaroa, a unas 15 cuadras, y la magnitud de la concurrencia la dio que en algún momento llegaron a ocupar por completo todo el recorrido.

Sus cantitos reflejaban el sentir generalizado de los opositores. "¡No, no, no! ¡No me da la gana, vivir en dictadura como la venezolana!"; "esto no es Cuba, tampoco Venezuela; esto es Bolivia y mi voto se respeta", y el clásico: "¡Evo, perdiste! ¿Qué parte no entendiste?".

El presidente había iniciado muy temprano el día con una particular conferencia de prensa en la "Casa Grande del Pueblo", en la que oyó todas juntas las preguntas de los periodistas y luego respondió solo las que le interesaban. Luego de volver a celebrar su victoria en primera vuelta, en referencia a la marcha que habría a la tarde, hizo un llamado a los jóvenes a que hagan una "reflexión" para no "defender a un cobarde, a un delincuente", en referencia a Mesa, y les aseguró que en poco tiempo se darán cuenta de que apoyan a quien engaña y miente con plata y con notas.

Indicó que la información sobre el pago con notas y dinero la había recibido de familiares y de amigos que tienen hijos en las universidades públicas y privadas, y acusó a los docentes de "chantajear" a los jóvenes para que vayan a protestar en su contra y que "vayan a quemar casas".

Evo presentó con orgullo el resultado electoral del domingo, pese a que es el más bajo en sus 14 años de mandato. "Estamos a 300.000 votos de los que obtuvimos en 2014. Pero tanta mentira y tanto odio que creó la oposición afectaron la votación. ¿Cuántas veces un movimiento político ganó cuatro elecciones presidenciales seguidas?", se preguntó.

Con respecto a las críticas opositoras, el presidente respondió: "Nuestro delito es ser indio presidente", se victimizó. "Si yo he llegado a la presidencia es gracias a la verdad y la honestidad".

Con respecto al reclamo internacional de que se haga una segunda vuelta, contestó: "Si tienen dudas, que vengan a hacer una auditoría. Si hay fraude, que lo demuestren".

Pero por la tarde llegaron los contundentes comunicados de la OEA, de la UE y de cuatro países americanos con la amenaza del aislamiento internacional.

Mesa también se apoyó en el masivo apoyo opositor a una segunda vuelta para presentar en sociedad a la flamante Coordinadora de la Defensa de la Democracia, una alianza opositora de fuerzas políticas y cívicas que reclamó una segunda vuelta electoral "administrada de manera idónea, independiente e imparcial". Y hasta tanto eso ocurra llamaron a la ciudadanía a "mantenerse movilizada pacíficamente".

 

Fuente: La Nación