Noticias
Jueves 09. 01. 20

Nueva jornada de protesta en Francia mientras el Gobierno negocia con los sindicatos moderados

Cuarta jornada de protesta nacional contra la reforma de las pensiones, 36º día seguido de huelga en los transportes, una sociedad entre harta y resignada, y un pulso entre el Gobierno y los sindicatos cuyo fin no se vislumbra. Las más de 200 manifestaciones convocadas en toda Francia servirán para medir este jueves la resistencia de un movimiento que, pese a la erosión del tiempo y a su carácter numéricamente minoritario, goza de una amplia simpatía popular. Y mantiene la capacidad para perturbar la vida cotidiana de los franceses que viven en áreas metropolitanas como la de París y dependen del metro o el tren de cercanías para desplazarse al trabajo.

La huelga en los transportes, que ha afectado sobre todo a la capital y su región, se ha mantenido desde el día inicial de la protesta, el 5 de diciembre. El seguimiento ha bajado desde entonces. Desde finales de diciembre, se ha estabilizado en torno al 6% de empleados de la SNCF, la compañía pública de ferrocarriles, con subidas en los días de protesta nacional como este 9 de enero. La compañía de transportes de la región parisina, RATP, no comunica sus cifras, aunque, si se observa el metro parisino, en los últimos días se han abierto más líneas en hora punta. La tasa de huelguistas, en todo caso, es suficiente para paralizar el sistema, puesto que es mucho más alta —cerca del 40% en al SNCF— entre los conductores, decisivos para el funcionamiento de los trenes.

En paralelo a la huelga permanente e indefinida en los transportes públicos, se han organizado jornadas de manifestaciones y huelgas en otros sectores como la educación, la abogacía o las refinerías. La primera fue el mismo 5 de diciembre: 810.00 salieron a la calle en toda Francia, según las cifras del Ministerio del Interior. En la segunda, 10 de diciembre, fueron 339.000. En la tercera, 17 de diciembre, 615.000 (ese día eran 1.800.000 según el sindicato convocante CGT). Entretanto han pasado las navidades, el Gobierno parece haber encarrilado la negociación con el sindicato moderado CFDT, y la incógnita planea sobre si en la cuarta jornada de movilizaciones nacionales empezará a notarse una cierta fatiga contestataria o si, al contrario, los sindicatos convocantes volverán a demostrar su fuerza en la calle. Un 47% de franceses tiene una opinión positiva del movimiento antirreforma y un 35%, negativa, según un sondeo del instituto Ifop. El apoyo es considerable, pero inferior al de otras movilizaciones similares del pasado, como la de 1995 o la de 2010.

En París —termómetro de una movilización que se nota más en la capital que en la Francia de provincias—, la marcha debía empezar a las 13.30 en la plaza de la République y dirigirse a la plaza Saint-Augustin. Convocaban varios sindicatos con la CGT, Force Ouvrière y Solidaires al frente, y contaba con la participación de formaciones políticas como La Francia Insumisa y el Partido Socialista. La exigencia, desde el primer día, es la retirada completa de la reforma, proyecto capital de la presidencia de Emmanuel Macron. Consideran que obligará a los franceses a trabajar más años para cobrar una pensión inferior. La CFDT, primer sindicato de Francia, solo se sumó a la tercera manifestación, el 17 de diciembre. En la cuarta no participará. La CFDT apoya la idea básica de la reforma —fusionar en uno solo los 42 regímenes de pensiones actuales— pero discrepa de otro punto clave: los 64 años como edad para cobrar la jubilación plena (la edad legal de jubilación es ahora de 62 años).

El Gobierno ha hecho varias concesiones que permitirán a algunos sectores profesionales largos periodos de transición hacia el nuevo sistema, pero el punto donde todo encalla son los 64 años. El viernes, a iniciativa de la CFDT, el Gobierno ha convocado una reunión en vista a la celebración de una conferencia sobre la financiación de las pensiones. Esto permitiría desgajar, como desea la CFDT, las dos patas de la reforma. Por un lado, el cambio sistémico de 42 regímenes a uno, con la introducción de un sistema de cálculo nuevo. Por el otro, la búsqueda del equilibrio financiero que obliga a prolongar la edad de jubilación, a aumentar las cotizaciones o a rebajar las pensiones. Un acuerdo del primer ministro, Édouard Philippe, con el líder de la CFDT, Laurent Berger, dejaría sin responder a la exigencia de la CGT y los sindicatos que quieren la retirada del proyecto, pero podría permitir desatascar el pulso. El Consejo de Ministros prevé examinar la ley el 24 de enero y presentarla ante la Asamblea Nacional a partir del 17 de febrero para que se apruebe definitivamente antes del verano.

Fuente:https://elpais.com/internacional/2020/01/09/actualidad/1578570970_875171.html