Por estos días existe una controversia entre la propuesta de Uruguay acerca de que los países miembros del Mercosur puedan negociar fuera del mismo acuerdos preferenciales con terceros países no miembros y sobre la rebaja generalizada del Arancel Externo Común (AEC).
En cuanto al primer tema la Decisión No. 32/2000 del Consejo del Mercado Común no permite a los Estados Partes firmar tales acuerdos por lo que se debe tratar entonces de efectuar una negociación para modificarla con la conformidad de todos los Estados Partes. Es muy difícil que eso se logre. De no ser así, Uruguay ha informado que igualmente gestionaría realizar acuerdos con otros países como por ejemplo, Estados Unidos, Reino Unido, China, etc. Claro está que violando una norma obligatoria del Mercosur. Esto hará que algún socio ponga los gritos en el cielo, olvidando claramente que el Tratado de Asunción, los fallos del Tribunal Arbitral y las normas del Mercosur se están violando impunemente desde hace algunas décadas. Por ejemplo, estableciendo licencias previas no automáticas y derechos de exportación las importaciones y exportaciones de los países del Mercosur. Sin agregar el incumplimiento de otros fallos del Tribunal sobre importaciones de bicicletas y de neumáticos reacondicionados.
Ante la paralización y hasta la agonía que atraviesa el Mercosur desde hace demasiados años, la verdad es que la citada Decisión ha perdido una gran parte de su sentido original. Lo tenía cuando parecía cercana la unión aduanera, no ya el mercado común que debió consolidarse al 31 de diciembre de 1994 y ha sido postergado sin fecha así como también la más modesta unión aduanera que debió realizarse para el primer año del siglo XXI, que tuvo diversas prórrogas para ser concretada, la última de las cuales venció el 1 de enero de 2019. Al momento no tenemos fecha establecida para su instalación, lo cual entonces puede ser nunca.
El estancamiento del proceso de integración que prácticamente se ha detenido en una especie de zona de libre comercio y nada más, debería habilitar a los países miembros que deseen hacerlo, la firma de acuerdos comerciales preferenciales con otros países. En las zonas de libre comercio puede hacerse.
En cuanto a las rebajas del AEC son necesarias para un proceso parecido al anterior dentro de la apertura de los mercados, algo que Argentina no está dispuesta a aceptar. Los aranceles de importación del Mercosur son muy altos en la comparación con los del resto del mundo, con algunas pocas excepciones. Los países proteccionistas creen de esta manera proteger a sus industrias. Ya se han visto históricamente los resultados de tal política: protección de industrias ineficientes y no competitivas, baja calidad de los productos, precios muy caros de los mismos que deben pagar los consumidores que son los deben entonces sostener en su propio perjuicio a tales industrias, baja de las exportaciones (Argentina podría exportar cuatro o cinco veces más de lo que actualmente exporta), retraso tecnológico y muchos más.
El proteccionismo cerril y el consiguiente aislamiento (muchos países exitosos del mundo lo comprueban) no lleva al desarrollo de un país ni al bienestar de sus habitantes. La apertura, el aumento tanto de las importaciones como de la tecnología moderna aumenta también las exportaciones y el mayor ingreso de divisas. Tenemos ejemplos cercanos del éxito de tales políticas, pero los miramos por TV. Es ya hora de reaccionar.
Fuente: https://www.despachantesargentinos.com/detalle_noticia.php?id=33061