Según la visión de Gustavo Segré, analista internacional argentino que reside en San Pablo desde hace más de 30 años, el problema está en cómo operamos en comercio exterior. Existen oportunidades comerciales bilaterales, pero lo importante es poder producir más, aumentar la competitividad y llegar lo más próximo posible al consumidor final, evitando los intermediarios.
Lo que necesitamos es aumentar el número de empresas exportadoras; y crecer también en cantidades; pero sobre todo falta contar con un proyecto exportador que hoy Argentina no tiene, explicó Gustavo Segré. Propone además crear una Agencia de Inversiones y de Comercio Exterior.
En cuanto al comercio bilateral, dijo que Brasil es el principal cliente de Argentina desde todo punto de vista, aunque lo separe en la actualidad un tema ideológico luego del cambio de Gobierno. Si bien advirtió que podría ser mucho mejor, el problema es que no tenemos una política de Estado en materia de comercio exterior. Para ello, "se debería encarar una política de fomento a las exportaciones, no con militantes, sino con gente capacitada en el tema, que acceda por concurso a los cargos.”
Otro problema es la alta concentración en cuanto a cantidad de empresas, con pocos exportadores. En ese aspecto Segré detalló que Argentina tenía antes de la pandemia 814 mil empresas, y sólo 9 mil están habilitadas para comercializar en el exterior. “Ese número llegó a ser de 16 mil en el 2011, pero bajó a 9 mil el año pasado. Y cuando uno analiza la cantidad de empresas que exportan -con una frecuencia de por lo menos tres años-, cae incluso a la mitad, estamos hablando de 4.500 empresas. Y de esas 4.500, sólo 2.700 son las que exportan a Brasil; además sólo 28, de esas 2.700, concentran el 70 por ciento del total exportado. Entonces tenemos pocas empresas, pero muy pocas que exportan, solamente el 1 por ciento”.
Por otro lado, propone formas de incentivar el comercio bilateral. Una podría ser crear un canal propio de distribución. Así, “el productor en Argentina puede abrir una empresa comercial en Brasil o en cualquier parte del mundo, y se exporta a sí mismo. De esa manera evita el intermediario y le vende directamente al consumidor final o al comprador del intermediario" explicó.
Según dijo, eso permite que se pueda obtener una mejora en la competitividad de alrededor del 27 por ciento. "La ventaja también es que el cliente es propio; y por otro lado el banco en el exterior puede descontar la factura cuyo valor lo puede emitir para Argentina como un pago de importación y así se podría financiar la producción con una tasa internacional, con lo cual mejoraría la competitividad de producir en Argentina, con tasas del exterior” agregó.
En cuanto al problema de los costos logísticos, indicó que uno de los mayores inconvenientes tiene que ver con los frenos de la Aduana por problemas documentales. "En la gran mayoría de los casos el problema está en la documentación. Hay que entender que la logística no es sólo colocar una carga en un camión o un barco y mandarla, el concepto logístico tiene que ver con tiempos, plazos, documentos y procesos, que se usan justamente para poder mejorar la competitividad.”
Otro dato interesante que compartió es que en general el exportador apunta a los grandes centros de consumo para vender en Brasil, como son Río de Janeiro, San Pablo, Curitiba, Porto Alegre, Río Grande Do Sul, Santa Catarina; pero existe otro gran mercado con potencial para productos argentinos, como el trigo, en el Centro Oeste de Brasil, que es la zona de Mato Grosso y Mato Grosso Do Sul; donde durante seis meses del año se puede utilizar la hidrovía.
Respecto al futuro agregó que hay que ver cómo nos preparamos para adelante, porque existen obras claves, que en tres años estarán listas y presentan grandes oportunidades de comercio. "Son construcciones que están muy adelantadas, con recursos ya asignados, por ejemplo el puente que va a cruzar de Paraguay a Brasil. Eso va a permitir una ruta bioceánica desde Campo Grande en Mato Grosso Do Sul, pasando por Jujuy y Salta hasta llegar a Chile. Es una región que hoy no tiene contacto, pero en 3 años va a tenerlo, y ahí podría ir mucha producción del NOA. El punto es que si tengo una vía que puede resultar interesante, tengo que empezar ahora a preparar la cantidad de exportadores que podrían abastecer la región, teniendo en cuenta que hay todo un canal que puede generar nuevas exportaciones, y no veo al Gobierno mirando esas alternativas.”
Consultado respecto a las oportunidades para diversificar más las exportaciones hacia Brasil, respondió que se debería ver primero lo que nosotros podemos fabricar. “Porque cualquier cosa que Argentina produzca se puede vender en Brasil." Por citar un caso que estudiaron, los zapatos de alta gama podrían venderse muy bien en el mercado brasileño. Otro sector que está creciendo, explicó es el de la construcción civil, donde existe una financiación en Brasil del 7 por ciento anual en reales, y tuvo 55 mil empleados nuevos que se dieron en el medio de la pandemia.
Para finalizar reiteró que el gran problema que tiene la Argentina, es que no incentiva la exportación por falta de políticas de Estado. "Las oportunidades están, el problema también es que los argentinos estamos mal acostumbrados. Porque exportar no es que alguien te venga a comprar, es mucho más que eso. Abarca todo un proyecto, donde se necesita de un producto exportable, que se pueda adaptar a la demanda, pero sobre todo tiene que haber un Estado que impulse la exportación."
Por último, consideró que la pandemia es una buena oportunidad para reconvertirse en muchos sentidos. Segré aconseja a las empresas buscar tres atributos: ser "mejor", ser "diferente" y "productivo". “Cualquiera que consiga esas tres características logrará adaptarse” concluyó.