Noticias
Jueves 27. 05. 21

Prohibición a las exportaciones de carne

La Resolución No. 75/2021 publicada en el Boletín Oficial del 20-05-21 suspende por el plazo de 30 días la aprobación de solicitudes de Declaración Jurada de Operaciones de Carne.

En los Considerandos se cita, entre otras normas, la Ley No. 22.415 que admite ciertas limitaciones a las exportaciones cuando tengan por finalidad: a) estabilizar los precios internos a niveles convenientes o mantener un volumen de oferta adecuado a las necesidades de abastecimiento del mercado interna.
Una prohibición de las exportaciones de cualquier producto ha demostrado a través de la historia ser completamente inútil para alcanzar el objetivo perseguido y, aún más, ha sido muy perjudicial para el mismo Estado (por la pérdida del ingreso de divisas) y lo que es peor todavía, para los consumidores que son los sacrificados de siempre.
Hace dos mil seiscientos años, según nos cuenta Plutarco en sus Vidas Paralelas, el ateniense Solón, uno de los llamados Siete Sabios de Grecia, gobernó muy activamente interviniendo y reglamentando toda la economía pero con mucha severidad las exportaciones y las importaciones. También prohibió, especialmente, las exportaciones de trigo con la intención de “proteger al pueblo ateniense”. O sea, las mismas razones que veintiséis siglos después se aduce aquí con respecto a la carne. La supuesta protección resultó finalmente en una verdadera agresión al pueblo consumidor porque el precio del trigo aumentó, disminuyó la producción y a la vez se sumaron la escasez y el hambre para muchos. Nada nuevo bajo el Sol. El hombre es el único animal que siempre tropieza con la misma piedra.
De todo lo cual resulta que la verdadera solución no son las restricciones a las exportaciones sino el aumento de la producción interna de manera que alcance para todos: para los consumidores internos y para la demanda externa. No es difícil. Muchos otros países lo hacen. Claro que para ello se necesita un Estado que no abrume con cargas impositivas, controles exagerados y limitaciones, sino que fomente verdaderamente la producción.
Nuestro país tiene sobradas potencialidades como para alimentar no a los 45 millones de habitantes actuales, sino a 450 millones, es decir 10 veces más. Las similares medidas adoptadas hasta 2015 causaron la pérdida de 12 millones de cabezas de ganado bovino (más o menos la existencia total de reses en el Uruguay), el descenso brusco de la producción, la suba de los precios y demás perjuicios. Hasta Paraguay y Uruguay han estado exportando durante algunos años más carne que la Argentina, lo cual parece un cuento de ciencia ficción. Es de señalar que ninguno de estos dos países, de crecientes exportaciones en el rubro, no sacrificaron el consumo interno. Por ejemplo, Uruguay es el país de mayor consumo de carne per cápita del mundo. La producción de trigo, también sujeta a la administración del entrometido Estado, llegó a ser la misma que en el año 1900, más de un siglo antes.
Más allá de creer, como se cree oficialmente, que el precio de la carne sube (como suben los de todos los productos) por diversos motivos, entre ellos por la avaricia y desmedido afán de lucro de los productores, el verdadero y único motivo es la inflación producida por el enorme déficit estatal. Esto lleva a adoptar estas medidas que no le sirvieron al sabio Solón, por más sabio que fuera considerado, o a ningún otro gobierno que las haya adoptado.
La prohibición de las ventas externas aunque solo sea por 30 días causará otro gran daño difícil de reparar, cual es la pérdida de mercados. Estas pérdidas ya han venido ocurriendo desde hace años y han sido cubiertas por las exportaciones de competidores en el rubro: Brasil, Paraguay, Uruguay, por no mencionar sino a los más que agradecidos países vecinos.

Fuente: https://www.despachantesargentinos.com/detalle_noticia.php?id=32690




S-COD
icc one click
rafaela exportable